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LAS
MAL LLAMADAS REIMPRESIONES.
Seguramente por la demanda
filatélica que pronto
vino de las estampillas
de esta primera emisión
ecuatoriana, y sin autorización
del Gobierno, la señora
Emilia Rivadeneira, ya entonces
de Héguy, confeccionó
en 1890, nuevas planchas
de los tres valores y con
ellas hizo las mal llamadas
reimpresiones,
pues en realidad son falsificaciones,
ya que no fueron impresas
con las planchas originales,
ni hubo decreto gubernamental
que las autorizara para
servicio de correos.
Este nombre de reimpresiones
con el que se conoce hasta
ahora estas falsificaciones,
les fue dado por autores
antiguos como Eva Sereane
y Gilbbons quienes creyeron
que se trataba de emisiones
legalmente autorizadas por
el Gobierno del Ecuador.
Es cierto que las hay anuladas
con matasellos de la época,
pero estos en la mayor parte
de las casos son también
falsificados y, si los hay
legítimos, fueron
indudablemente aplicados
de mala fe con el objeto
de hacerlas pasar por legítimas
o que habían cursado
legalmente en los correos.
Es muy probable que para
esa época doña
Emilia no se hubiera sentido
ya obligada para con el
Gobierno, pues éste,
desde 1872, hab!a contratado
emisiones en el exterior,
y ningún resultado
favorable había conseguido
a su solicitud a la Cámara
del Senado del Congreso
de 1887, en la cual entre
otras cosas, expresaba:
- "El sistema proteccionista,
que se encamino decididamente
a la creación y fomento
de la industiia nacional,
no puede menos de ser acogido
favorablemente por los que
aman el engrandecimiento
y felicidad de la Patria...
Habiendo desde mi niñez
tomado entre mi dedos el
buril, también me
pregunto:
¿Porqué nuestro
Gobierno contrata con los
Yanquis la estampa de sus
timbres y sellos, en vez
de contratarla con una del
país que puede hacerlos
tan buenos como se necesitan?...
No hay Inconveniente para
que dé un decreto
en el que se disponga que
el Gobierno prefiera a la
que habla, para La contrato
de los timbres y sellos
nacionales..."
Nada
raro seria por tanto que,
llena de decepción
y ante la creciente demanda
por las estampillas de esta
primera emisión,
ella misma las hubiese confeccionado,
y no con ánimo de
defraudar al Fisco, ya que
para entonces eran otras
las estampillas que circulaban
sino para atender la demanda
de los coleccionistas.
Estas reimpresiones»,
que se hicieron tanto de
las estampillas do Medio
Real como de las de Un Real
en sus dos colores, amarillo
y verde y de la de Cuatro
Reales, son reproducciones
casi perfectas de las originales,
en las que se ve bien definida
la técnica Rivadeneira,
y por varios detalles de
diseño se llega a
la conclusión de
que para confeccionar las
nuevas planchas, se usaron
los cuños originales
con ligeros retoques.
A la muerte de doña
Emilia, estas planchas pasaron
a poder de su sobrina, doña
Cannen López Rivadeneira,
quien las regaló
al señor Miguel Andrade
Marín el que, en
1924, las cedió al
español Jaime Naidal
y Maimó. Este las
11ev a Europa donde han
servido pura inundar el
mercado filatélico.
No se conoce el fin que
hayan tenido estas planchas.
Se hicieron por tanto dos
impresiones con estas planchas:
la primera en 1890 en Quito
y la segunda probablemente
en 1924, en España,
con las planchas llevadas
por Naidal.
MEDIO
REAL
La impresión Rivadeneira
hecha en Quito, en 1890,
es una impresión
clara y nítida, muy
bien lograda, en color azul
un tanto débil y
sobre papel blancogrisáceo.
(Tomado
del libro "La Primera
Emisión de Sellos
Postales del Ecuador"
- Banco Central-)
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